Mad Max: Fury Road es la mejor película de acción de lo que llevamos de siglo XXI y una de las mejores de la historia. Quería empezar con una frase rotunda porque esta película es una auténtica joya. Una epopeya visual y musical que ha sabido recuperar el cine de la vieja escuela y mezclarlo de forma perfecta con la visión más actual del genero, dando lugar a algo nuevo, salvaje, frenético y lleno de locura. Buenas interpretaciones de unos personajes atractivos, inmersos en un espectáculo grandioso, extravagante, fascinante y adictivo como hace mucho tiempo no se veía en una pantalla de cine. Un señor de 70 años (George MIller) ha venido a decirnos a todos cómo se hace una película de acción de verdad, dejando en ridículo a todos los realizadores estrella actuales que pretenden revolucionar el cine de acción.

¿De qué va Mad Max: Fury Road?

El loco Max sigue recorriendo ese mundo postapocalíptico de la saga. La civilización ha colapsado por el cambio climático y las guerras, y el mundo que conocemos es un desierto donde todos se matan por unos litros de agua o combustible. Es principalmente una película de persecuciones, coches locos, destrucción y violencia. Max (Tom Hardy) no es en realidad el protagonista de la historia. Él es el narrador que nos cuenta cómo se cruzó con la auténtica heroína de la película: Imperator Furiosa (Charlize Theron). Furiosa escapa del villano de turno, Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne, que era también el malo de la primera Mad Max). Pero junto a ella se escapan sus esclavas favoritas, mujeres hermosas y sanas que usa para satisfacer sus deseos y tratar de obtener una descendencia sin las enfermedades degenerativas que asolan el mundo. Max sólo quiere que le dejen sólo y en paz, pero su destino estará ligado  al de esas mujeres.

Debido a lo simple de la trama y al diálogo minimalista, es fácil despreciar el argumento y su desarrollo, pero en realidad es una historia mucho más madura y compleja de lo que pudiera parecer a primera vista. El resto de películas nos saturan con información sobre lo que ocurre en pantalla para que lo pueda entender hasta el más “despistado” (por decirlo de una forma suave).  Sin embargo, George Miller opta por no tratar al espectador como a un imbécil y deja que seamos nosotros los que vayamos descubriendo todo con una puesta en escena soberbia. No hace falta que nadie nos cuente cual es la situación de la sociedad que rodea al villano, lo estamos viendo. Miller nos muestra imágenes poderosas que nos hace comprender de un sólo vistazo cuál es la situación de todos los elementos de la sociedad. Nadie nos cuenta la triste historia de las esclavas y por qué deciden escapar. Imágenes, escenas y acciones nos hacen comprender en seguida lo que mueve a todos los personajes. No hace falta una escena de presentación, ni nadie que nos de una charla sobre nada. Lo estamos viendo.

Los personajes están muy bien construidos y la relación evoluciona durante toda la película. Tom Hardy hace un gran papel en el que lo dice todo con una mirada o un gesto en el momento preciso. Es un Max más loco que nunca, pero al mismo tiempo más sobrio, cuando le miras a los ojos, sabes lo que lleva dentro. Pero el personaje principal y fundamental de la película es Furiosa, uno de los mejores papeles de Charlize Theron. Con una fuerza interpretativa impactante es la protagonista absoluta, la heroína liberadora que busca la redención final en un último gesto de dignidad humana.

Por lo que he leído hay algunos a los que les ha sentado mal tanto protagonismo femenino. Las mujeres de la película son hermosas, fuertes e inteligentes… frente a unos hombres idiotas y enfermos mental y físicamente. A mi no sólo no me molestó sino que disfruté de esa reivindicación subversiva de las mujeres como creadoras de esperanza y futuro al mismo tiempo que ofrece una respuesta contundente a la testosterona que define el género de acción. Hay que tenerlos bien puestos para dar tanto protagonismo a ellas en un film de estas características.

La locura de George Miller

La realización de Miller ha sido arrolladora. Un hombre de 70 años ha creado un producto nuevo y salvaje. El ritmo es tan frenético y el desarrollo tan perfecto que tras 120 minutos de película acabé nervioso y agitado como si realmente me hubieran estado golpeando en cada plano. Debo confesar que entré algo escéptico al cine, pero tras un inicio espectacular decidí dejarme llevar y lo acepté todo. ¿Que se rompen leyes de la física? Da igual ¡Quiero más!. ¿Que uno de los personajes más locos toca una guitarra-lanzallamas? ¡quiero más!… Cuando creía que había llegado al climax de la película y nada podía superar ese momento ¡venía algo mejor!

La fotografía y el diseño de producción son simplemente fascinantes. Con una paleta de colores tan clara y detallada que los escenarios son un personaje más, tiene vida propia. Parece una sucesión de cuadros pintados con pasión. No solo los ocres y tierras del desierto de día, las escenas de noche son majestuosas. Cada detalle de cada encuadre está cuidado con extrema atención.

El trabajo de Miller con la cámara ha enterrado y ridiculizado años de cine de acciónofreciendo un abanico de posibilidades nuevas a la hora de narrar y presentando una increíble capacidad para cambiar las reglas del juego a estas alturas. Mad Max: Fury Road es la nueva obra maestra de acción que el resto de realizadores deberían tomar como referencia desde ahora.

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